Caracas, Venezuela. 19 noviembre 2015

Irreverencia poética y malabarismo escultural toman la GAN


Desde el 19 de noviembre la GAN exhibirá la obra de Carlos E. Rojas


carlos e rojas esculturas gan
La Galería de Arte Nacional (GAN) inaugurará este jueves 19 de noviembre, a partir de las 11 am, la exposición: Esculturas. Contracorriente de Carlos E. Rojas. Un proyecto donde la poesía y el vértigo se hacen protagonistas.

En este sentido, el Ministerio del Poder Popular para La Cultura, a través de la Fundación Museos Nacionales (FMN), conjuntamente con el Ministerio del Poder Popular de Petróleo y Minería y Pdvsa invitan a la inauguración de esta muestra expositiva que tendrá lugar en el pasillo externo de la GAN.

En esta conceptual, Rojas emerge con una integralidad magistral explícita en sus trazos tanto sobre el papel, como en cada hendidura que deja como huella sobre el barro. En sus obras la composición y la estructura nos refieren a los sistemas de simetría o de proporciones que asociamos al periodo clásico.

El poder de la imagen y el verbo es condición presente en cada una de sus esculturas, forma y título conllevan a una irreverencia poética consciente en el artista. Pareciera que en su concepción, al igual que los antiguos griegos, su interés no responde a criterios religiosos, sino a la expresión de alguien que crea un entramado mítico para dar respuestas a íntimas interrogantes sobre el origen del mundo.

De esta manera, vemos como el artista ejecuta libremente su profesión sin ataduras ni condicionamientos impuestos creando un arte que es la manifestación del sentir estético de un pueblo cómodo en la representación de la realidad a través de lo figurativo.

Rojas se expresa mediante el riguroso equilibrio entre las masas y el movimiento entre lo real y lo natural pero con una manifiesta tendencia hacia lo monumental e inacabado.

Prefiere mantener ciertas imperfecciones que deja el vaciado del molde, como un mensaje cifrado sobre nuestra condición humana. No somos perfectos o quizás que lo perfecto sea enemigo de lo bueno. Sus manos van dejando rastro de sí en cada ejecución, el retrato va más allá del espejo porque estamos todos en la cuerda floja, la eterna inestabilidad que nos arropa. La atención de los detalles y la disciplina parecieran ser las leyes que dominan el desarrollo de la obra. La impronta poética aparece al bautizarla. Es evidente su admiración por los seres vivientes, por ese instante que nos hace permanecer en este vasto y quizás inmenso vacío insondable que es la vida misma.



via: Redacción