Caracas, Venezuela. 30 enero 2017

SOLVEIG HOOGESTEIJN: 15 AÑOS TRASNOCHANDOSE

Una entrevista exclusiva con la cineasta Solveig Hoogesteijn realizada por Carlos Vidal.

Solveig Hoogesteijn estudió cine tres años en Alemania y un año adicional para el trabajo de grado que realizó aquí en Choroní, Venezuela.

Cineasta con ocho largometrajes en su haber, de clara cultura urbana y cosmopolita, transpira bohemia, pero con el gran don de la perseverancia. Promotora cultural, locutora, políglota, ciudadana ejemplar y coordinadora general del Trasnocho Cultural de Paseo Las Mercedes en Caracas, Solveig Hoogesteijn, con su marcado acento al hablar, nos brindó en exclusiva un espacio para así compartir sobre sus labores y evolución.

En los quince años que lleva al frente de la Coordinación General del emblemático espacio cultural caraqueño, una de las claves de su éxito ha sido que sus proyectos no cesan y siempre se reinventan.

La suerte de los estupendos y aclamados filmes que hicieron historia en el cine nacional bajo su dirección como “Manoa”, “Macu la mujer del policía” y “Maroa”, le llevó a estas instancias y así, hacer que el arte, el teatro, la literatura, el cine y la gastronomía se integren en un mismo nicho bajo su exitosa tutela.

Solveig Tuvo el privilegio de poder estudiar cine en Alemania




CV: Sus primeros pasos en la cinematografía los dio en Europa.

SH: “Estudié en Munich, Alemania, nos dieron muchísimas clases teóricas pero el fuerte de la escuela era que cada medio año hacíamos una película” con nostalgia se refirió a su formación artística en Europa. “Fue una experiencia maravillosa, porque aprendí de todo desde hacer las tomas, escribir guiones y entre los compañeros nos repartíamos las distintas funciones”. “… Los estudios duraron tres años y un año adicional para el trabajo de grado que realice aquí en Venezuela”.

CV: ¿En qué parte de Venezuela hiciste la primera película?

SH: “En Choroní, un pueblito que yo adoro desde mi infancia, hice el trabajo sobre la filosofía de vida de los pescadores”.

Hoogesteijn comenzó en tiempos difíciles


SH: “Empecé en una época en la que todavía no estaba asfaltada la carretera, en una época en que todavía no era el pueblo turístico boyante…era un dormido pueblo de pescadores a los cuales pocos nos aventurábamos a ir”.

Se refiere sobre su infancia y la relación con el pueblo de Choroni en esos años sesentas.


SH: “El pueblo tenía dos hotelitos, en mi infancia mi padre que era muy aventurero, nos llevaba a toda la familia, la cuestión era que si acabadas las vacaciones y si caía un buen palo de agua, había un derrumbe en la carretera, teníamos que quedarnos tres días más”, ” … todos los niños ligábamos que por favor viniera una gran tormenta para disfrutar más tiempo en la playa”.

Nos narró las experiencias que le dejó haber trabajado en cintas tan polémicas como Macu y Maroa.




SH: “Son dos historias muy distintas, una es sobre la maternidad precoz de una mujer sin ningún tipo de estudios o medio de vida, que era totalmente dependiente de un policía mucho mayor que ella, y la otra, era sobre una niña que se criminaliza en el retén de menores, se redimensiona y se transforma en músico clarinetista, gracias al sistema de orquestas y a un profesor de música. Macu se sumerge en el mundo marginal, ambas películas buscan hacer una radiografía de la situación mujer, que tienen las mujeres de las clases más desposeídas en Venezuela, y ese es un tema que debe indignarnos a todos”.

Ese es el mensaje de sus dos películas dijo la cineasta.


CV: Tienes quince años en el Trasnocho Cultural al frente de la Coordinación General, emblemático espacio de la cultura caraqueña, y has tenido la clave del éxito, los procesos no cesan y siempre te estás reinventando. ¿Hay acceso a todo el mundo en este centro cultural?

SH: “Claro… en nuestras salas de cine tenemos unos precios muy solidarios, a pesar de mostrar cine de autor independiente de todas partes del mundo, cuesta una tercera parte de lo que cuesta una sala de cine comercial, porque nuestra misión principal no es hacer negocio, sino difundir cultura, nuestros teatros albergan lo mejor de la producción venezolana de teatro, dramaturgos, las compañías, directores, actores, escenógrafos, vestuaristas”.

La gente quería trasnocharse…


CV: Trasnocho Cultural es una gran locación y la trabajas como un film, todo va ordenado y puntual.

SH: “Coordinar el centro es una tarea muy ardua, en la que se debe tener un cuidado milimétrico, como si trabajáramos escena por escena, es increíble la cantidad de eventos mensuales que tenemos que atender, la sincronía de actividades de los diversos locales que hacen vida en el Trasnocho, me da vigor y motivación”

Solveig nos dejo conocer algunas intimidades familiares


SH: “Vengo de una familia de inmigrantes, tengo cinco hermanos todos bohemios, mi papá y mamá eran cantantes y esa vena artística se me despierta en Choroní durante mi infancia…” fue casada con un excelente músico: Víctor Cuica.

Haciendo país con el Arte

15 años en nuestro país significan la entrada a la sociedad, y nos habló sobre sus proyectos y planteamientos para el manejo de la cultura en estos tiempos de dificultad económica.

SH: “ Sin duda alguna tengo un nuevo proyecto fílmico, no me gusta hablar mucho de ello porque se me empava, pero he trabajado continuamente durante los últimos 15 años al frente del trasnocho y los tres anteriores cuando estuve trabajando en la concepción del lugar, quien estaría aquí aun en la planta física, dejar de pensar en cine, dejar de pensar en mi carrera como directora como productora de cine para mí, es imposible, sería un suicidio porque eso me motiva mucho.”

El haber alcanzado los quince años significa una consolidación de algo que comenzó como un experimento

SH: “Hemos tenido que mantenernos creativos por los enormes cambios en nuestro país, las limitaciones, no poder traer invitados internacionales, trabajamos en un centro comercial en una zona de la ciudad, bastante segura y sin embargo “la vida misma de la ciudad es la que va en contra de la misión inicial del proyecto, por eso se llama Trasnocho Cultural, porque queríamos trasnocharnos y nos trasnochábamos; al inicio teníamos una función de cine a las 12 de la noche y de teatro a las 10 de la noche”.

La reconocida Directora de cine se ha llevado varios galardones internacionales de cine en Cannes, Cartagena y Los Ángeles.

Su orgullo en cuanto a premios y reconocimientos están a la altura de los grandes festivales.



SH: “Para mí fue muy importante ir con mi segunda película Manoa al Festival de Cannes, a la quincena de realizadores que es la sección donde se muestra el cine más experimental más de vanguardia, esa fue una distinción muy importante pero también fue cuando pude ir a Los Ángeles al Oscar con la película Maroa, a los preliminares porque Venezuela la postuló como película extranjera, pero yo sabía perfectamente que no tenía oportunidad porque ni siquiera tenía un distribuidor norteamericano”

CV: Si, para ello hay que mercadearse y eso cuesta mucho dinero.

SH: “El Premio del Público de Biarritz, fue muy importante en mi carrera, también lo fue una Catalina que ganó Manoa en el Festival de Cartagena”

CV: Esa es tu segunda película y la más premiada.

SH: “Si es la más premiada y a la vez es la más experimental y es la más premiada en Europa”.

Sobre su amor por la radio le preguntamos si regresaba

SH: “Me encanta hacer radio estuve muchos años en la Cultural de Caracas 97.7fm, hasta su cierre y lo disfrutaba muchísimo, la radio es para liberarse a todo pulmón”

CV: De la paleta de colores ¿cómo abres tu imaginario artístico?, ¿cuál es tu color preferido?

SH: “No tengo un color preferido a la hora de ver por el lente, cada color tiene sus particularidades”

CV: Y si de la gastronomía se trata, ¿que te gusta?

SH: “Indiscutiblemente comer, no cocino, yo como, y tengo un hijo Chef que trabaja en Europa” (Risas).

Sobre sus gustos por la música nos dejo saber:

SH: “Yo crecí con mucha música, mis padres eran melómanos, ambos tenían una bellísima voz, todos tocamos un instrumento en casa”…“la música es una parte muy importante de nuestras vidas porque habla directamente a nuestros sentimientos y nuestro espíritu, allí no hay una mediación del entendimiento racional”

Finalmente nos sorprende con una frase lapidaria

SH: “la música es algo muy emotivo, imaginarme la vida sin música es como quitarme la mitad”.


Vía: Carlos Vidal.


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