Caracas, Venezuela. 20 noviembre 2016

¡Ni tan Panamá! Krrizales sobre la Protesta en contra de los venezolanos

La perspectiva de un venezolano con respecto al llamado a una cadena humana en contra de los venezolanos.

Vamos a olvidarnos de que un venezolano les regaló la libertad, eso ya lo sabemos. ¿Lo saben ellos? Puede ser que lo olvidaron, y que su flojera (y mire que son bastante flojos) les impida revisar la historia para refrescar los nombres que contribuyeron a convertirlos en país.

Datos actuales



Pero sí es conveniente revisar datos actuales. Entre los años 2012-2014, empresas venezolanas invirtieron en Panamá más que Brasil, más que Chile, más que Perú, que Bolivia, solo superadas por empresas colombianas. ¿Ese dinero no les gustó? ¿Por qué no se juntaron para protestar por dinero inyectado por gente que hoy tanto dicen odiar?

Vengámonos más acá, y usemos cifras de agosto 2016. Según la Cámara de Integración venezolana-panameña (CIVENPA), las inversiones de venezolanos en el Istmo están por el orden de los 600 millones de dólares, y “las colocaciones bancarias son de más de 2.500 millones de dólares”. ¿Esa plata también les da asco?

La experiencia



Viví en Panamá durante algún tiempito. Durante ese tiempo conocí a gente que decía que “no le debían nada a Venezuela”. Confieso que debía callarme la boca, so pena de ser pateado. Evidentemente, la sangre me ardía. No solo por evidenciar su ingratitud, sino por saber que lo mismo dicen muchos extranjeros a quienes Venezuela abrió sus puertas cuando más lo necesitaron. Bien dice el refrán: “quien le da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro”.

Aquí vendrán los repetidos comentarios de algunos de mis compatriotas: “es que para Panamá se ha ido mucha mierda, que violan las leyes, que se comen la luz de los semáforos, que esto o aquello”. Es cierto que no todos poseemos las virtudes de la Madre Teresa de Calcuta, pero tampoco es para “ayudarnos” de esa manera. Y vamos a estar claros: tal vez quienes esgrimen ese tipo de argumentos, también se comen la luz, también lanzan basura a la calle, también violan las leyes, con la única diferencia que lo hacen aquí y no allá. O sea, ¿allá es malo y aquí se vale todo? Sin duda, es el mismo detritus, solo que uno aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, y el otro no.

El caso es que defiendo mi gentilicio por encima de lo que sea. Porque cuando ellos nos atacan no dicen: fulanito sí, y menganito no, dicen LOS VENEZOLANOS.

La mala hora que vivimos pasará. Cuando eso suceda, seguiremos siendo iguales. Aquí podrán venir a vivir entre nosotros ciudadanos de todas partes del mundo. Creo que a la gente hay que darle lecciones haciendo precisamente lo contrario a lo que humanamente provoca.

¡Viva Venezuela carajo!

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Vía: Tomás Krrizales


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